Diacetil, un saborizante peligroso


Aunque el diacetil es una sustancia que se produce de manera natural, a través de la fermentación, no es apto para el consumo humano. La propia levadura que lo produce lo absorbe durante el proceso de maduración, y lo ideal es que productos como el vino o la cerveza no lo contengan, aunque en ocasiones se aceptan pequeñas cantidades para darle un determinado sabor.

 

Su empleo en la industria alimentaria es fundamentalmente como saborizante. Se añade a las palomitas de microondas para darles el sabor a mantequilla,  y a otros productos como los horneados y comida rápida, e incluso a los cigarros electrónicos.

 

Parece ser que provoca graves problemas de salud. En concreto, se le relaciona con la bronquiolitis obliterante, una enfermedad pulmonar crónica, grave, y que puede llegar a ser mortal. La mayoría de los afectados son trabajadores de las fábricas de palomitas y de los propios saborizantes, pues son los que han inhalado el diacetil en grandes cantidades, pero un consumidor corriente puede verse también afectado, como le ocurrió a un ciudadano de Estados Unidos, que desarrolló la enfermedad, denunció por neglicencia tanto a los productores como al establecimiento de venta, y aunque finalmente obtuvo una indemnización su salud quedó dañada para siempre. Y es que tenemos un problema muy serio, no podemos decidir si consumirlo o no porque no existe obligación de incluirlo en el etiquetado. Eso es nos deja en una situación de desprotección frente a un aditivo tan peligroso.

 

Recientes estudios, como el publicado por la Universidad de Minnesota en 2012,  lo relacionan también con el alzhéimer. Por otro lado, no solo es perjudicial para nosotros, también es un contaminante del aire.

 

Como se ha comentado, la industria no tiene la obligación de informar sobre su uso, por lo que no podemos identificar qué productos lo llevan. Muchos productores han dejado de usarlo debido a la más que comprobada relación con la bronquiolitis obliterante, pero quiénes lo usan y quiénes no es un misterio. Aquí hay poco que se pueda hacer, quizás dejar de consumir esos productos hasta que nos den garantías, o al menos información. Pero tampoco sabemos qué productos lo llevan, el caso de las palomitas es el más conocido, pero incluso los caramelos pueden llevarlo. Si las autoridades no se implican, solo nos podríamos proteger con acciones radicales, como dejar de consumir todo aquello que incluya sabores artificiales.

 

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