Galato de propilo

Antioxidantes sintéticos II: galato de propilo


El galato de propilo es otro antioxidante utilizado con frecuencia en la industria, tanto en alimentación como en cosmética. Su principal función es, al igual que el BHA y BHT, proteger las grasas de los alimentos y evitar que se enrancien. De hecho, suele usarse en combinación con estos otros dos antioxidantes para potenciar y asegurar sus efectos. A diferencia de ellos, sin embargo, es sensible al calor y ante su presencia se descompone, por tanto productos fritos y horneados a altas temperaturas no suelen llevar este aditivo, ya que no tendría ningún beneficio sobre el producto.

 

Tanto en la Unión Europea como en la mayoría de países fuera de Europa se considera seguro. Aunque su origen no es tan polémico como el del BHA y BHT, pues es sintetizado a partir de propanol y ácido gálico, ambos procedentes de los taninos de diversas plantas, no puede afirmarse con segurirad su inocuidad y de hecho hay voces de alarma en torno a este aditivo. Los miembros de EGW alertan de que, aunque no se puede asegurar una relación entre el galato de propilo y el cáncer, un estudio realizado en 1982 por el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos relacionó este antioxidante con tumores cerebrales en ratas. Por otro lado, hay datos que pueden llevar a pensar que puede ser un disruptor endocrino, y hay evidencias de actividad estrogénica. Existen, además, datos de su posible acción como alérgeno, como puede verse en el siguiente estudio. En todo caso, parece ser que los estudios sobre el galato de propilo son incompletos y muchos de ellos demasiado antiguos.

El código por el que lo podemos reconocer es el E-310. Los alimentos en los que hay más posibilidades de encontrarlo son:

-Aceites vegetales (excepto el de oliva).

-Margarinas.

-Mayonesas.

-Sopa en polvo.

-Leche en polvo.

-Cereales.

-Bollería industrial.

-Chicles.

Estas son solo algunas de las posibilidades, ni todos los productos de este tipo tienen por qué llevarlo ni esta lista muestra todos los alimentos en los que se emplea. Como siempre, lo mejor es poder identificarlo en la etiqueta de cada producto en concreto.

 

Deja un comentario