Nueva estrategia de marketing, Proximus


El mes pasado escribí un post sobre lo que en mi opinión son las malas prácticas del marketing, y me hacía una pregunta, ¿qué será lo próximo? Pues parece que la respuesta ha llegado, una de las tantas que puede haber. En este artículo explican una nueva tecnología desarrollada por la Universidad Carlos III de Madrid, llamada Proximus. Esta herramienta no es más que un chip integrado en el carro de la compra para conocer el recorrido exacto que hace cada comprador, y mejorar el análisis del comportamiento de los consumidores. A través de una señal de bluetooth se recogen los datos y se envían a una nube. Entre los más de treinta parámetros que aseguran que recogen pueden saber nuestra posición y el tiempo de permanencia en cada sitio.

 

La razón para utilizar estos dispositivos es algo que podría mejorarse con sentido común, a cero coste y sin invadir la intimidad de los compradores. Un ejemplo que ponen del “éxito” que han tenido hasta el momento es el haberse dado cuenta gracias a Próximus de que la leche al lado de la comida para mascotas era una mala posición. Cuando la sustituyeron por muffins, lógicamente, las ventas de ambos productos aumentaron.

La herramienta cuenta además con un sistema de alertas que avisa de cualquier anomalía. Vamos, que si te llaman por teléfono y te pasas 5 minutos dando vueltas en la sección de pescadería pronto te enchufarán una cámara o se pasará por allí algún supervisor.

 

Por otro lado, me resulta curioso que lo comparen con Google Analytics, pero en el mundo físico, porque en realidad no tiene nada que ver. Para empezar, Analitys es necesario en una web precisamente porque no es un espacio físico, y la única manera de saber el flujo de usuarios es a través de este tipo de herramientas. En segundo lugar, antes de que Analytics pueda recoger ningún dato el usuario tiene que aceptar expresamente la política de cookies, es voluntario y si no se acepta sería ilegal recoger ningún tipo de información. En tercer lugar, este internauta sí que es realmente anónimo, no hay nadie monitorizando con cámaras el lugar dónde está ni se puede saber quién es esa persona físicamente, ni mucho menos nadie te va a poner el ojo encima si te quedas media hora en una página.

 

En mi opinión, parece otra locura del marketing que roza la ilegalidad. Esperemos que no se llegue a esos extremos de vigilancia, ya bastante tenemos con las cámaras. Pero si de todas formas esta es una tecnología se implanta en un futuro, al menos debería pedirse permiso para su ejecución y que fuera de carácter voluntario. Claro, no les daría información 100% real, pero es lo que ocurre con cualquier herramienta estadística usada en una web.

 

Otra vez más habría que preguntarse si es necesaria una estrategia tan agresiva simplemente para vender productos de consumo común, o simplemente para vender, o mejor preguntarse si es digno y humano atentar de esas maneras contra la intimidad de los consumidores.

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