Medicina china

La medicina china puede explicar el por qué de ciertas adicciones alimentarias


A nadie le amarga un dulce, así reza el refrán. Pero cuando un placer se convierte en necesidad y adicción comienza a ser un problema y afectar a nuestra salud. Nuestra sociedad vive demasiado apegada al azúcar, una sustancia a la que no prestamos mucha atención pero que según los estudios actúa como una potente droga, con las consecuencias que ello conlleva.

La medicina tradicional china, con 3000 años de historia, recomienda casi lo mismo que nuestra medicina occidental, una dieta basada en verduras, frutas y cereales. Sus modo de explicarlo es diferente y nos puede parecer extraño, pero las recomendaciones tienen mucho sentido.

Según la medicina china hay cinco sabores: dulce, salado, amargo, picante y ácido, y cada uno de ellos tiene efectos saludables sobre varios de nuestros órganos.

Cada uno de estos sabores está relacionado con un elemento: tierra (dulce), agua (salado), fuego (amargo), madera (ácido) y metal (picante).

Estos 5 elementos serían algo así como los materiales con los que se crea todo, combinándose entre ellos de tres maneras: generación, explotación y oposición.

La teoría es compleja y se combina con otros factores como las clases de qi (caliente, cálido, freco, frío) o las características del yin y el yang. Pero si se quiere seguir una dieta de este tipo sin necesidad de estudiar en profundidad esta filosofía nos basta con saber que para mantener el equilibrio de nuestro organismo nuestra dieta diaria se debería de componer en un 85% de sabor dulce y un 15% del resto. Como ya he comentado, no está muy alejado de lo que aconseja la medicina occidental, yo diría que es exactamente lo mismo.

 

Los 5 sabores

1. Sabor dulce
Tonifica y refuerza el estómago, el bazo y el páncreas.
Lo encontramos en:

  • Cocciones de verduras de raíz y redondas.
  • Cereales integrales cocidos.
  • Frutas.
  • Endulzantes naturales.
  • Ternera.

2. Sabor salado
Tonifica y refuerza el riñon y la vejiga.
Lo encontramos en:

  • Sal marina.
  • Condimentos salados como la salsa de soja o tamari.
  • Algas.
  • Cerdo.

3. Sabor amargo
Tonifica y equilibra el corazón y el intestino delgado.
Lo encontramos en:

  • Verduras verdes frondosas, como la lechuga o las endibias.
  • Algas.
  • Semillas.
  • Infusiones de hierbas como el tomillo, el romero o la salvia.
  • Café de cereales.
  • Cordero.

4. Sabor ácido
Equilibra el hígado y la vesícula biliar.
Lo encontramos en:

  • Cítricos, tanto en el zumo como en la cáscara.
  • Vinagre.
  • Verduras fermentadas.

5. Sabor picante.
Equilibre el pulmón y el intestino grueso.
Lo encontramos en:

  • Especias.
  • Verduras crudas.
  • Pollo.

 

Una buena elección de nuestros alimentos,según esta teoría, implicaria que dejáramos de apegarnos a sabores dulces refinados para suplir nuestra carencia. Además de reequilibrar nuestro cuerpo físico afirman que tiene efectos en nuestras emociones y una alimentación equilibrada sería capaz de acabar con la tristeza, el miedo, etc. Eso sí, aunque se consuma carne no debe hacerse en exceso, y más cuando los animales son tan maltrados como ocurre actualmente. No estaría de más hacer una prueba con las bases de esta dieta, ya que es muy suave y está totalmente en armonía con lo que recomiendan nuestros especialistas.

 

 

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