despilfarro alimentario

Francia empieza a luchar contra el despilfarro alimentario


despilfarro alimentarioUna iniciativa local iniciada en la localidad francesa de Courbevoie, de la mano del concejal Arash Derambarsh, ha conseguido una ley aprobada por unanimidad en el Senado, que convierte a Francia en el primer país del mundo que prohíbe a los supermercados tirar la comida. Según está establecida, afecta a las superficies de más de 400 metros cuadrados, que serán obligadas a firmar contratos con organizaciones benéficas y bancos de alimentos para la donación de la comida que no vendan, enfrentándose a multas de 3750 euros en caso de no hacerlo.

 

Una de las medidas que se van a tomar será no tirar comida de calidad cuya fecha de caducidad esté cercana. De la misma forma serán prohibidas ciertas prácticas polémicas (como rociar lejía) llevadas a cabo por este tipo de establecimientos para destruir deliberadamente los alimentos e impedir que las personas que los buscan en los contenedores puedan consumirlos.

 

Aunque parecía haber cierta tendencia por parte de algunas empresas a colaborar en este aspecto, de los 7,1 millones de toneladas de alimentos que se desperdician en Francia cada año, las tiendas representan el 11%, lo que supone 781.000 toneladas, una cifra muy superior a las 35.000 que vienen recibiendo hasta ahora. La ley también facilitará la donación de excedentes directamente de las fábricas, un proceso que por su complejidad resultaba hasta ahora inviable, y que permitirá a los bancos de alimentos contar con productos frescos.

 

Por su parte, a los bancos de alimentos y organizaciones se les pedirá también un esfuerzo. Además de garantizar la recogida y salubridad de los productos, se les exige que la distribución se dé en base a un sistema que fomente el contacto humano y la sociabilidad, de manera que no podrán regalarse por simple caridad en la calle o en mercados sino que tendrán que contar con centros que realicen actividades y los ciudadanos beneficiados deberán ser parte activa de ellas.

 

Derambarsh, por su parte, no piensa detenerse aquí, y parece ser que seguirá presionando para que estas medidas se extiendan a la Unión Europea y a otros sectores como el de los comedores públicos y restaurantes.

 

Para finalizar, si se quiere saber más sobre este asunto, recomiendo el documental El escándalo del despilfarro alimentario. Es precisamente una película francesa que muestra tanto las prácticas más comunes como la lucha de organizaciones y ciudadanos para frenarlo. Una lucha que en Francia parece ser que ha merecido la pena.

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