¿Dicen los médicos toda la verdad sobre el cáncer?


En la página web de RTVE se puede ver una entrevista reciente a uno de los mayores expertos en oncología de España, José Ramón Germá Lluch, con la intención de promocionar su último libro, Los siete pilares anticáncer. La entrevista consta de 12 preguntas y según mi opinión, lo que dice este hombre no deja de ser curioso e inquietante. Yo no soy médico ni sé nada sobre medicina, pero por sentido común algunas de sus respuestas no encajan con la realidad que estamos viendo día a día.

 

La afirmación más sorprendente es aquella que da título a la entrevista. Literalmente dice: “siempre existirá el cáncer porque es fruto de nuestro éxito como especie”. Las razones para que este señor piense y diga esto es que, según él, al incrementarse los años de vida se producen más mutaciones en nuestras células, que se van acumulando en nuestros tejidos, lo que al final supondría desarrollar un cáncer.

 

Si el cáncer está relacionado con la edad, hay muchos casos inexplicables. Todos hemos conocido personas jóvenes que lo han desarrollado. La leucemia, por supuesto, está en primer lugar, pero hay otros como el de mama o el de piel que pueden aparecer en personas muy jóvenes. Un método científico debería tener en cuenta estos datos, que sin ser mayoría son bastante numerosos. Por otro lado, sin razón científica y tan solo mirando un poco a nuestro alrededor, se puede ver que precisamente la población más anciana se encuentra menos afectada por este grupo de enfermedades que aquella de edad media, que ronda los cincuenta años. Al menos eso es lo que yo he visto a mi alrededor. Aunque existen ancianos afectados, por supuesto, no llega a esa sensación de epidemia que existe entre un sector de población más joven.

 

Resulta también alarmante como un argumento se utiliza para condenar ciertos hábitos de la población pero no los de la industria. Todos sabemos que fumar es una de las causas de cáncer. ¿Y cúal es el motivo? Como todos sabemos, las sustancias nocivas que contiene. No voy a defender esta adicción, pero al menos quien fuma sabe que es malo y es consciente del daño que hace, si fuma es un riesgo personal que asume.

 

Sin embargo, una gran parte de la población no sabe que su comida, su agua, sus cosméticos, etc, contienen sustancias tan nocivas como el humo del tabaco, capaces de generar mutaciones en el ADN, altamente cancerígenas. Y están por todos lados. A este señor, cuando le preguntan por la contaminación atmosférica, afirma indirectamente que efectivamente influye, pero rápidamente aprovecha para mencionar los tipos de dieta y la vida poco equilibrada, las típicas acusaciones por parte de los médicos a las que estamos acostumbrados. Pues bien, ¿cómo es de sana la vida de una persona saludable? Imaginad que esa persona se propone una dieta a base de verduras y frutas, con un consumo ocasional de carne y pescado y actividad física diaria. Esos productos naturales que consume ya vienen tratados con insecticidas y pesticidas, entre otras cosas que hacen que el producto sea de pésima calidad, por ejemplo el no dejar madurar la fruta, pero eso es otro asunto que no se puede tratar ahora. El agua que bebe es tratada con flúor, sustancia que hoy por hoy sigue siendo muy polémica. Los productos que utiliza de aseo personal, geles, champú, pasta de dientes, desodorante, etc., contienen decenas de sustancias cancerígenas, hay muchísimos estudios sobre ello y no hace falta ni hacer un análisis para detectarlo, vienen en la etiqueta y están permitidos por nuestras leyes. Sobre esto hay mucho que hablar y no quiero extenderme, pero lo que no entiendo es que se le dé tanto bombo a nuestros malos hábitos, que por supuesto nos afectan, y no se hable que incluso queriendo cambiarlos estamos altamente expuestos a los carcinógenos. No considero un hábito saludable ni mucho menos comernos esas sustancias ni aplicarlas sobre nuestra piel y mucosas diariamente.

 

En cuanto al ejercicio, pues hay cosas muy irónicas. He vivido en Madrid muchos años y me ha horrorizado siempre ver a todas esas personas corriendo por las grandes avenidas, justo al lado de todos los coches, abriendo sus pulmones y metiendo una cantidad de aire mayor en ellos, aire impuro y contaminado. No sé qué es peor, pero a juzgar por los consejos de las propias autoridades parece ser que en un aire contaminado mejor no hacer ejercicio. He visto esta recomendación más de una vez en la página del Ayuntamiento de Madrid.

 

Este hombre sigue insistiendo a lo largo de la entrevista en condenar nuestros hábitos y achacar el problema al envejecimiento de la población. Nada sobre estos otros asuntos, ya de sobra conocidos en la comunidad científica y gran parte de la población. Lo que dice es en parte cierto, pero no es la única verdad, y resulta escandaloso que los oncólogos sigan pasando por alto estos factores y culpabilizando a la población, aconsejándoles una vida más saludable que es prácticamente imposible de llevar a cabo, porque una vida más saludable es alimentarse con productos naturales y nutritivos, limpios de sustancias tóxicas. Una vida saludable es respirar oxígeno, no monóxido de carbono, metales pesados y otras muchas más sustancias contaminantes en la atmosfera. Un vida sana es una cosmética de calidad basada en plantas medicinales bien tratadas, y no untarnos el cuerpo con nitrosaminas, parabenos, etc., etc.

 

Muchos dirán que existe la posibilidad de consumir ecológico, pero actualmente es una opción disponible tan solo para una minoría, tanto económicamente como por nivel de información.

 

Para finalizar, querría hacer un llamamiento a la comunidad médica, tan solo por el hecho de desahogarme porque esto no creo que llegue nunca a sus ojos. Sigan investigando, eso está muy bien, se está avanzando mucho en la curaciones, pero por favor, cuando hablen de prevención no hagan caso omiso a esas voces de alarma sobre la excesiva contaminación del entorno en el que vivimos y abran los ojos de una vez, hablen de ello a sus pacientes, no vayan a atiborrarse a espinacas y puerros repletos de pesticidas, ya que está claro que a día de hoy la mejor prevención es no respirar, no comer y no limpiar, eso lo dice el sentido común al ver la cantidad de sustancias que lleva cualquier producto de uso diario, igual de perjudiciales que las de un cigarrillo.

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