Fibra alimentaria

Análisis de la OCU sobre la fibra


Fibra alimentariaEste pasado mes de enero se ha publicado en una revista de la OCU, Compra Maestra, un análisis de la fibra contenida en 52 productos integrales que se encuentran actualmente en el mercado. Los productos analizados son en su mayoría panes integrales y multicereales, pero también arroces y pastas, galletas, tortitas de arroz, productos de desayuno y lácteos.

 

Antes de todo conviene saber que la fibra se encuentra de forma natural en frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos y cereales integrales. Para poder obtener otros productos diferentes a los citados, con contenido en fibra, esta se extrae de los alimentos que la contienen y se añade a los que naturalmente no la presentan. En el cacao, por ejemplo, se añade la fibra que previamente se ha extraído a los cereales.

 

Por otro lado, existen dos tipos de fibra: soluble e insoluble. Actualmente se cree que la primera, la soluble, previene ciertas enfermedades como el cáncer de colon, y mejora los niveles de azúcar en sangre. La insoluble ayuda a mejorar el tránsito intestinal y el colesterol. La proporción ideal sería de tres partes de fibra insoluble por cada parte de fibra soluble.

 

La cantidad diaria mínima que hay que consumir son 25g diarios, y para que nos hagamos una idea una manzana contiene 5g. La primera conclusión a la que han llegado en este estudio es que se necesitan cantidades muy elevadas de los productos analizados para obtener la misma cantidad de fibra contenida en una manzana. La peor parte se la llevan las tortitas integrales, con una media de 16 tortitas para obtener los 5g, pero con grandes diferencias entre las marcas, desde las 11 que necesitamos de la marca Gerblé a 33,5 de la marca Bicentury. A este problema hay que añadirle que llevan sustancias agregadas que no favorecen nuestra dieta, entre las que destacan la sal, el azúcar y las grasas saturadas, cuya presencia puede ser bastante elevada.

 

Otra cosa que se ha descubierto en este análisis es que aunque muchos de los productos que contienen el adjetivo integral efectivamente están elaborados con harina integral, se han encontrado otros elaborados con harina refinada a los que se les ha añadido fibra, o con una mezcla de los dos tipos de harina, con menos presencia de la integral.

 

En definitiva, estos productos no son tan efectivos ni tan fiables como pudiera parecer, ya que en cantidades normales aportan muy poca fibra en realidad, y además su consumo conlleva el inconveniente de incrementar los niveles de nutrientes innecesarios en nuestra dieta, como la sal, el azúcar y las grasas. Se hace necesario, por tanto, que la fibra aportada sea de manera natural, a través de los alimentos que la contienen en estado puro, y no se intente suplir su carencia con este tipo de productos, optando por ellos solo de manera ocasional.

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