Amapola: propiedades y usos


La amapola, como se ha comentado ya en la entrada de la adormidera, pertenece a la especie Papaver rhoeas y actúa principalmente sobre el sistema nervioso y el sistema respiratorio. Esto es posible gracias a sus alcaloides, principalmente la readina, presente también en el opio y responsable de su acción sedante, que además ayuda a calmar los espasmos y convulsiones. Otra sustancia presente en la amapola muy importante son los mucílagos, calmantes de la tos y con propiedades emolientes que favorecen el ablandamiento de inflamaciones.

Uso

De todas estas propiedades, una de las más apreciadas es la narcótica o sedante, pues a diferencia de otras plantas como la tila y la pasiflora, que actúan sobre el sistema nervioso pero no inducen al sueño, la amapola sí que lo hace. Tradicionalmente la amapola se ha usado para calmar la tos y para facilitar el sueño a personas que pudieran ser sensibles a la adormidera, como los niños o ancianos. Actualmente, es mucho más seguro extender su uso a toda la población y utilizar la adormidera solo supervisada por un especialista y con medidas de seguridad en cuanto a su obtención. La amapola, por sus propiedades mencionadas en los sistemas respiratorio y nervioso, se considera efectiva para el asma y la bronquitis y otros trastornos como la ansiedad o el nerviosismo, e incluso para calmar dolores leves. Al igual que el resto de plantas, hay que consultar con un especialista si se está en una situación especial, como trastornos de salud o embarazo.

Preparaciones

Con los pétalos se puede hacer una infusión, que sería de un pellizco por taza de agua. También puede hacerse un jarabe para los niños, con el inconveniente de llevar gran cantidad de azúcar. Para ello necesitaríamos 10g de pétalos sueltos con los que se hace una infusión durante 5 minutos en 170 g de agua hirviendo. Después de colarlo se le añade 340 g de azúcar. La dosificación es de una o dos cucharadas soperas al día.

Para utilizar las cápsulas (fruto), se hierven dos o tres en agua (un cuarto de litro) durante cinco minutos. La dosificación para niños es de 3 o 4 cucharadas antes de dormir.

Actualmente se comercializa mucho en cápsulas, incluso en tintura. Es muy común encontrarnos con cápsulas de otra especie diferente a la que estamos tratando en esta entrada, la amapola californiana o Eschscholtzia califórnica, con propiedades parecidas a la nuestra. De la Papaver rhoeas la única que he visto es la de Soria Natural, que siempre suele subirse un poco de precio.

En Aragón y Cataluña, antes de florecer, cuando está tierna, se suelen consumir sus pétalos frescos en ensalada.

Aunque es más común hasta el momento el uso de semillas de adormidera, también se pueden encontrar de amapola común para emplearlas en gastronomía.

Recolección

La amapola tiene una vida de diez meses. Nace con las lluvias de septiembre, va creciendo en otoño e invierno, florece al comienzo de la primavera, echa los frutos en el mes de mayo y muere en junio. Si lo que se desea es recolectarla, esto suele hacerse en mayo, en las primeras horas de la mañana, cuando las flores están completamente abiertas. Se recogen por un lado los pétalos y por otro las cápsulas. Estas últimas se deben coger una semana después de haberse abierto la flor, todavía verde. Flores y cápsulas se tienen que poner a secar lo más rápido posible al aire libre, bien espaciados. Tienen que oscurecerse y reducir su peso considerablemente, como a una décima parte.

Además de su confusión con la adormidera, poco frecuente, se puede confundir con otras cuatro especies, más raras y con propiedades desconocidas. La mejor manera de identificarlas es su tono de rojo, diferente al de la amapola común. Dos de ellas, la amapola macho (Papaver argemone) y la amapola mestiza o triste (Papaver hybridum) también son fácilmente reconocibles por sus cápsulas, que tienen cerdas, frente a la amapola común cuya cápsula es lisa. Las otras dos, Papaver pinnatifidum y Papaver dubium tienen las cápsulas más alargadas. Para saber más sobre este asunto podéis mirar un artículo excelente de Naturaxilocae, que se centra en las variedades del Valle del Ebro, y en el que se puede ver una fotografía de la cápsula de Papaver hybridum.

 

Bibliografía:

Font Quer, Pío (2014). Plantas medicinales. Dioscórides renovado. Barcelona: Ediciones Península.

Huerta Ciriza, J. Plantas medicinales de la ribera navarra y el Moncayo aragonés. Medicina naturista. 2007, Vol. 1, nº 1, p. 53-58.

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