Kenzoki, una mirada a su crema que embellece


Hace tiempo que la firma de perfumes Kenzo lanzó su línea cosmética, Kenzoki, con la intención de fusionar el cuidado personal con el placer. Y realmente lo consiguieron. Han alcanzado aromas y texturas muy especiales, suaves y delicadas. Incluso te provocan sensaciones de paz y alegría. Su reclamo son plantas orientales como la flor de loto, el bambú, el jengibre o el arroz. Eso sí, es un producto de lujo. Los precios son altos, especialmente la crema facial de loto blanco Belle de jour, que cuesta alrededor de los 90 euros. El resto cuestan unos 40 o 50 euros, aunque en internet de vez en cuando pueden conseguirse más baratas. Gracias a una de estas ofertas tengo en estos momentos la Creme qui fait belle, en inglés Cream with a sheen, una crema de día iluminadora que al español se ha traducido simplemente como crema que embellece, muy sugestivo.

Kenzo publicita mucho y muy bien estos ingredientes naturales de sus productos, pero no aporta ninguna información adicional en su web sobre el resto. Aún conservo el envase de la crema mencionada y he podido ver todo lo que contiene. Me he quedado decepcionada. Aunque la mayoría de los componentes son seguros entre ellos hay dos alérgenos de alto riesgo, y otro componente que está en el límite de serlo, el BHT, alérgeno como los anteriores y posiblemente cancerígeno. Existen otros muchos más ingredientes de riesgo moderado, especialmente en relación con las alergias. En esta tabla (.pdf, 238 kB) se pueden ver todos, clasificados por colores según su nivel de toxicidad.

Me hago una pregunta. Si las marcas ecológicas te pueden ofrecer, a partir de los 10 euros, e incluso por menos, cosméticos seguros, sin tóxicos, ¿por qué un producto que cuesta 50 no cuida este tipo de cosas, cuando pueden hacerlo? Ellos predican su innovación y beneficios, pero de momento solo lo han conseguido en un sentido: el aspecto externo. Para que se pueda hablar de lo que ellos hablan, es necesario que ofrezcan un producto innovador no solo externamente sino también en su base interna. No puede considerarse beneficioso algo que está dañando el organismo aunque sea mínimamente. Eso es algo que las firmas de cosmética todavía no se han planteado.

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