Romero (IV): hidrolato y oleato


Después de todo lo que hemos aprendido sobre el romero, le toca el turno a dos aunténticas joyas: el hidrolato y el oleato, que no por ser los últimos son menos importantes. Ambos son exclusivamente para uso externo. Los primeros son las conocidas aguas florales, y se obtienen destilando la planta con vapor de agua, y los segundos son infusiones en aceite, que pueden hacerse tanto en frío como en caliente.

Obtención del hidrolato

El proceso para hacer el agua floral requiere más preparación que otros, se necesita una gran cantidad de la planta y ciertos materiales poco comunes, y el resultado es tanto la obtención del hidrolato como del aceite esencial. Pero de forma casera conseguir el aceite esencial mediante este proceso es casi imposible. Personalmente recomiendo no hacerlo en casa y comprarlo directamente. Haciéndolos en casa sin los conocimientos ni medios necesarios solo conseguimos desperdiciar recursos y obtener un producto de baja calidad. En el blog Natural, mola más se da una explicación bastante completa de la poca efectividad de las preparaciones caseras y del proceso. Chevallier tampoco lo menciona en su libro, posiblemente por el mismo motivo, no es precisamente una preparación “casera”.

Los hidrolatos son caros, pero a estas alturas ya sabéis los motivos. En el caso del romero los 200ml suelen costar unos 5 euros, pero los precios varían de una casa a otra. Para que os hagáis una idea, mirad los precios de Aroma Zone, Cremas caseras y Tu taller natural. No es complicado conseguirlo en un herbolario, pero si lo veis demasiado barato desconfiad, aunque ese tipo de cosas suelen ocurrir más por internet. Si queréis obtenerlo en cantidad, tened en cuenta que su caducidad normalmente es de un año.

Actualmente se usa mucho como tónico facial y para el fortalecimiento del cabello. Es muy común también añadirlo a cremas, jabones y champús para agregarle propiedades.

Obtención del oleato

El aceite sí que es posible obtenerlo en casa. No hay que confundirlo con el aceite esencial. De lo que vamos a hablar es de una infusión o maceración de la planta en aceite vegetal (el que deseemos: oliva, girasol, almendras, etc.). Al aceite resultante se le denomina oleato. Si algún producto se vende como aceite de romero, sin que aparezca la palabra esencial, se refiere a este tipo de preparación.

Hay dos maneras de hacerlo: en caliente o en frío. Vamos a ver las dos. Al igual que en las recetas indicadas para las maceraciones en alcohol, todo lo que se utilice para la elaboración debe ser esterilizado.

Oleato en caliente

Debemos introducir las hierbas en un recipiente de cristal ancho (una ensaladera pequeña, por ejemplo), y cubrir de aceite. Se calientan al baño maría durante 2 o 3 horas, a fuego suave. Pasado ese tiempo se deja enfriar y se cuela con un trozo de gasa o colador de tela (exprimir la tela para sacar más jugo). Para su conservación se envasa en botellas de vidrio oscuro. Su caducidad es de un año, aunque va perdiendo efectividad y es preferible consumirlo antes de seis meses.

Oleato en frío

Como en el proceso anterior, se cubren las hierbas con aceite, pero en este caso en un bote de cristal. Se tapa y se agita y se deja al sol durante unas semanas. El tiempo de reposo es variable, lo más normal es que sean tres semanas pero se puede dejar alguna más. No más de seis.

Pasado este tiempo, se hace lo mismo que en el proceso en caliente, se cuela y se guarda en botellas de cristal oscuro.

Hay personas que el reposo lo hacen a la sombra, pero según Chevallier es precisamente el sol el que hace que la planta deje salir sus componentes. Este autor también recomienda utilizar aceite de oliva en este caso, porque no suele enranciarse.

Los oleatos se utilizan para masaje. Están especialmente indicados para dolores reumáticos y artítricos. Sirve también para otro tipo de dolores musculares por su acción relajante. Se utiliza en cosmética para elaborar jabones. Aplicado en el cuero cabelludo, al igual que el hidrolato y la infusión, fortalece y estimula el crecimiento del cabello y evita su caída. En este caso, aplicarlo antes del lavado, dejándolo reposar algunos minutos. He visto que suele aplicarse sobre la cara como bálsamo antienvejecimiento, aunque en eso soy un poco escéptica. Debido a que el romero es tonificante me parece más recomendable usar el hidrolato como tónico facial.

 

Bibliografía:

Chevallier, Andrew (1997). Enciclopedia de plantas medicinales. Madrid: Acento Editorial.

Deja un comentario