Shikakai: algunos datos y experiencia directa


El shikakai es el fruto de la Acacia Concinna, un árbol que crece en el centro y sur de la India. Se utiliza en Ayúrveda como tratamiento para el cabello, pues además de limpiar es suave y respetuoso con el cuero cabelludo, respeta sus aceites naturales, y al mantenerse equilibrado y sano presenta menos problemas de caspa y similares y se consigue un pelo más fuerte, evitando su caída. Para su uso, se seca y muele hasta que se consigue un polvo fino de un color marrón claro. Lo más normal es que se comercialice ya molido. En España es un poco difícil de encontrar, lo más fácil es conseguirlo por Internet. Es posible que lo vendan en algunos herbolarios pero no es un producto muy común, aunque últimamente parece que crece su popularidad y se pueden encontrar varios champús que lo contienen.

¿Cómo se usa?

La manera tradicional de usarlo ha sido añadiendo agua o alguna infusión a los polvos para formar una pasta de una consistencia como de un barro algo líquido. Lo mejor es ir añadiendo poco a poco el agua e ir probando con distintas cantidades, hasta que demos con la espesura que nos guste. Dicen que sirve como acondicionador pero no te lo deja ni mucho menos como los acondicionadores comerciales. Sí que es verdad que cuando lo secas el pelo se nota suave y brillante. Pero como todo, los resultados son mejores con un uso continuado. En mi caso tengo el cuero cabelludo sensible, un horror, a quien le pase sabrá lo que es, llevo dos meses usando shikakai y aunque sigo teniendo el cabello muy seco el cuero cabelludo ha mejorado tanto que parece un milagro.

Tiene también sus inconvenientes, y es que cuesta mucho extender la pasta y no se produce espuma. El aclarado es engorroso y se necesita mucha agua y mucha paciencia, pues no deja de ser un barro en la cabeza. Hay que tener cuidado de no tenerlo más de cinco minutos en el pelo. Es un producto que tiñe y recuerda mucho a la henna, va manchándolo todo. Incluso el olor es parecido, aunque no se queda en el pelo una vez aclarado. Por otro lado, tiene un pH bajo, algo excepcional para el pelo pero horroroso para los ojos, así que hay que tener mucho cuidado con ellos. En conclusión, a no ser que tengas días de 48 horas y una disposición continua para los rituales, no me parece que se pueda usar diariamente de la forma indicada, pues la pasta hay que hacerla en el momento que se va a usar y, como ya he comentado, cuesta bastante lavar y aclarar.

En mi opinión, con nuestro estilo de vida lo más beneficioso sería combinarlo con otros agentes limpiadores en un champú que haga espuma y sea más fácil de aplicar y enjuagar, y dejar la pasta para usarla de vez en cuando. Así quizás se tarde más en ver resultados pero se hace un uso continuado y en algún momento lo notaremos. Existe la opción de comprar directamente un champú. Sería recomendable en este caso ver cuánto lleva exactamente de shikakaki, porque si lleva muy poquito en realidad no sirve de mucho.

Otra opción es hacerlo en casa. En AromaZone tienen una receta. La he probado y a mí me salió demasiado espeso, para que salga más líquido y con más espuma habría que reducir las cantidades de extracto de shikakai que recomiendan y aumentar en proporción la de otros agentes limpiadores, el que usemos, en el caso de esa receta es la espuma de babasú (mousse de babassu) pero pueden ser otros. Lo he probado en champús sólidos, utilizando 55 g en un total de 300 y salieron cuatro pastillas grandes que hacen bastante espuma y parece que limpian bien.

Normalmente se utiliza el shikakai para cabellos secos. Para los grasos suele utilizarse la arcilla rhassoul, de manera muy similar. Lush utiliza también esta arcilla en su mascarilla fresca para pieles grasas Cupcake (este producto sí es totalmente natural). Son productos suaves y respetuosos con la piel así que no se pierde nada por ir probando.

 

Deja un comentario