Romero (II). Principales aplicaciones. Infusiones.


El romero tiene efectos muy positivos sobre el sistema nervioso y el circulatorio, y esos efectos actúan en gran cantidad de aspectos sobre nuestro cuerpo. Es muy recomendable en casos de estrés, depresiones leves, agotamiento y astenia. Es una hierba reanimadora y tonificante, y aplicado externamente calma dolores musculares y reumáticos, y ayuda a la cicatrización de heridas (que no sean de gran extensión ni estén abiertas). Tradicionalmente se ha utilizado en infusión para dolores estomacales, e incluso para la tos. Su uso externo, tanto en infusión como en aceite, ayuda al fortalecimiento del cabello. Es muy beneficioso para el hígado, aunque tanto en este caso como en el de problemas circulatorios o siempre que se tenga algún problema de salud hay que consultar con un especialista, pues existen contraindicaciones. Un ejemplo de ello son sus posibles efectos adversos sobre la fertilidad o, paradójicamente, sobre trastornos circulatorios. En todo caso, no se deben consumir más de 6 g diarios de la planta. En cuanto al aceite esencial, siempre consultar con especialista si se va a tomar por vía oral. El aceite, por vía aérea, favorece la memoria y el ánimo. En 2012 se publicó un estudio sobre esto último que puede verse aquí (en inglés).

Hay que tener en cuenta que es una planta rica en principios activos, con propiedades químicas, bioquímicas, etc., que en determinadas circunstancias puede tener efectos tóxicos contraproducentes. Se debe consultar siempre al especialista en los siguientes casos:

 

  • Si se está embarazada o se está buscando embarazo.
  • Lactancia.
  • Parkinson.
  • Epilepsia, por vía oral puede desencadenar convulsiones.
  • Personas hipersensibles con posibilidades de alergia al alcanfor.
  • Gastritis agudas.
  • Ulcera gastroduodenal.
  • Hepatopatías.
  • Utilización del aceite esencial por vía oral.
  • Dosis altas, incluso en infusión.­­­

 

Preparaciones

Las preparaciones más utilizadas son las infusiones. También se utilizan tinturas, decocciones, alcohol de romero, vino de romero y oleato o aceite. En este artículo solo hablaré de las infusiones. Los aceites esenciales, muy utilizados, deben ser supervisados por un especialista y no se dirá nada sobre su uso oral. Tampoco del empleo del extracto seco, por el mismo motivo. Si se usa la planta directamente, mejor que sea fresca, tiene más propiedades.

 

  • La infusión con romero únicamente es una cucharadita (2-3 g) por taza de agua para beber. Dejar reposar 10 minutos y colar.

 

  • Para añadir al baño, hervir brevemente 50 g en un litro de agua y dejar reposar media hora.

 

  • Si se quieren potenciar sus propiedades digestivas, se puede añadir lavanda, melisa o cola de caballo.

 

  • Combina muy bien, para estimular el sistema nervioso y circulatorio, con ginseng, té verde, hipérico y eleuterococo.

 

  • Para depuraciones hepáticas, se puede potenciar con bardana y salvia.

 

Como ocurre con el romero, es necesario informarse de las dosis y contraindicaciones de las demás hierbas si se quiere combinar, y consultar con un especialista si se tiene algún problema de salud, por pequeño que sea.

 

  • Para el cabello, sirven las proporciones de la infusión para el baño. Es muy común añadirle también ortiga. Dejar reposar y colar. Se pulveriza sobre el cabello recién lavado y no se aclara. Hay que ir dejando descansar el cabello cada pocos días y hacer descansos más largos si se lleva un tiempo usándolo. Este método es para cabello castaño y moreno pues los cabellos más claros los puede oscurecer.

 

Dos advertencias importantes para finalizar:

Los aceites volátiles son, en la mayoría de los casos, los responsables del valor medicinal. Si no se utiliza tetera es necesario tapar para que no se dispersen en el aire.

Conservación: en la nevera. Máximo 24 horas.

 

 

 

Bibliografía:

Ávila-Sosa et al., Romero (Rosmarinus officinalis L.): una revisión de sus usos no culinarios. Ciencia y Mar, 2011, XV (43): 23-36

López Luengo, M. Tránsito. El romero, planta aromática con efectos antioxidantes. Offarm. Julio-agosto 2008, vol. 27, nº. 7, p. 60-63.

Chevallier, Andrew (1997). Enciclopedia de plantas medicinales. Madrid: Acento Editorial.

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